La Plaza Isaac Peral fue un núcleo de modernización para El Puerto de Santa María. Allí, el propio Isaac Peral instaló la primera gran fábrica de luz y energía eléctrica a finales del XIX, lo que influyó en el estilo constructivo de los edificios circundantes, priorizando techos altos y espacios que permitieran la entrada de luz natural.

Cuando la CAI (Caja de Ahorros de la Inmaculada) adquirió la fábrica en los años 2000 para su Obra Social, se realizaron un centenar de exposiciones de artistas de distintas disciplinas y procedencias dentro del territorio español, –entre ellos Ricardo Casstillo– quienes mostraron su obra en este centro cultural de la Bahía de Cádiz que es El Puerto de Santa María.

El escritor, fotógrafo y promotor cultural José Antonio Tejero Lanzarote, responsable de la gestión de esta sala, se interesó especialmente por la exposición El limbo de las cosas de Ricardo Casstillo tras visitarla previamente en la Casa de la Provincia de Sevilla. Este interés fue uno de los efectos positivos de aquella exposición, cuya calidad llevó a Tejero a promover su exhibición posterior en la Sala de la Caja Inmaculada.

Esta nueva oportunidad de exponer El Limbo de las Cosas permitió a Ricardo realizar una selección más cuidada de las obras, con la intención de dar mayor visibilidad a algunas piezas que habían quedado en un segundo plano en la presentación sevillana de 2006.

Aunque se incluyeron los cuadros de gran formato, las dimensiones algo más reducidas de la sala aconsejaron limitar el conjunto a unas treinta obras.

Por lo que aprovechó para otorgar un protagonismo especial a la serie Antropometrías y a otros cuadros de pequeño formato por los que sentía un particular interés.
Partiendo de las mallas de serigrafía que utilizara para la serie Poeta en Nueva York, representó un caótico mundo exterior, con estridentes colores púrpuras, violáceos y añiles, sobre el que incorporó la proyección de iconos mediante estarcidos (peliquieros, pastores sopladores de cántaros, o La imagen de El flautista de Manet)
En la parte inferior de cada pieza incluye un collage –preferentemente de papel de periódico– traído a la obra como denuncia de problemas que se ciernen sobre el ser humano del siglo XX: la droga, las guerras, los bosques quemados o el SIDA.
DOLOR Y GLORIA DE OCCIDENTE II
La historia de una de las fotografías que utiliza en el collage merece especial atención en esta entrada, no solo por la intensa carga moral que conlleva, sino porque cambió nuestra idea sobre el SIDA.
El cuadro Dolor y gloria de occidente II consigue atraer toda la atención sobre un breve recorte de periódico que ilustra la foto que Therese Frare realizara en 1990 y que captura uno de los últimos momentos de la vida de un enfermo terminal.

David Kirby era un hombre joven de rostro saludable que vivía en California, a 3.000 km de su familia, cuando supo que había contraído el VIH se puso en contacto con sus padres, para preguntarles si podía volver a Ohio. Quería morir cerca de ellos, y los Kirby le dieron la bienvenida.
David, enfermo terminal de SIDA, había decidido luchar por los derechos de los homosexuales, convencido de que la difusión de imágenes de su agonía contribuiría a poner rostro y humanidad al sufrimiento de millones de personas afectadas por la enfermedad. Por ello, cuando Therese Frare, la fotógrafa, solicitó permiso a la familia, Kirby accedió con una única condición: que jamás se lucrara con la imagen.
La fotografía fue publicada a doble página en la revista Life, contribuyendo a ofrecer una imagen del SIDA distinta de la que buena parte de la sociedad mantenía hasta entonces.
Pensamos que esta dimensión humanizadora es la que Ricardo Casstillo pretendía recoger en Dolor y gloria de Occidente II: la capacidad de una imagen para abrir los ojos ante una realidad que la sociedad, en el mejor de los casos, ignoraba y, en el peor, estigmatizaba. Sin embargo, hay otra razón mucho más dolorosa.
LOS LÍMITES ÉTICOS DE LA PUBLICIDAD


En 1991 Therese Frare obtuvo el World Press Photo con esta instantánea, que posteriormente fue difundida por periódicos, revistas y televisiones de todo el mundo. Un año más tarde, el fotógrafo y director creativo Oliviero Toscani, conocido por sus polémicas campañas para United Colors of Benetton, decidió incorporarla a una de ellas, coloreándola y transformándola en un potente reclamo visual asociado a la marca.
La campaña generó una intensa controversia. Entre sus detractores se encontraban asociaciones cristianas, que interpretaron la imagen como una evocación irreverente de la iconografía de la Piedad —título, de hecho, con el que Toscani la presentó (Pietà)—. Asimismo, la organización Terrence Higgins Trust, dedicada al apoyo a personas con VIH, solicitó la retirada del anuncio por considerarlo ofensivo. Algunas revistas de moda, como Elle, Vogue o Marie Claire, rehusaron publicarlo, y periódicos como el Sunday Times de Londres se sumaron a iniciativas de boicot contra esta firma.
Sin embargo, a pesar de la polémica controversia que generó la campaña de Benetton, Casstillo toma la foto, además, como un elemento reivindicativo o símbolo de lucha persistente del perdedor, porque el padre de David Kirby interpretó el anuncio desde una perspectiva distinta: «Benetton no nos está utilizando; somos nosotros quienes utilizamos a Benetton. Gracias a ellos, todo el mundo ha visto tu foto, y eso es exactamente lo que David quería», afirmaba en una conversación con Therese Frare.
Bodegones sobre cartón de embalar
Otra de las series a las que Casstillo dio un especial protagonismo en esta exposición fueron estas pequeñas obras cuyo soporte especifica en la cartela: cartón de embalar.


De las cuatro obras que conforman la serie, lamentablemente, solo conservamos estas dos imágenes que fueron expuestas. Pero son suficientes para hacer una lectura contemporánea de los objetos que aparecen y sobre todo del uso reiterado del cartón de embalar como soporte que es clave en la serie. Material pobre, industrial y transitorio, que introduce la idea de lo provisional y lo desplazable. Las marcas, cuadrículas y restos visibles no se ocultan, sino que actúan como un territorio de tránsito, un auténtico limbo de las cosas, donde objetos y cuerpos quedan reducidos a huellas, restos o signos.
Técnica mixta y collage
La convivencia de óleo, lápiz y collage refuerza la idea de fragmento. No hay un solo espacio, hay capas, y superposiciones. El dibujo no se subordina a la pintura; ambos se contraponen, lo que rompe con la tradición académica del bodegón como ejercicio de virtuosismo y lo desplaza hacia el pensamiento visual.
Los elementos de esta serie no narran, coexisten y aparecen despojados de su función habitual. Por ejemplo, podríamos leer la pipa en primer plano como un nuevo guiño de Casstillo a Magritte y a su cuestionamiento de la representación (Ceci n’est pas une pipe). Es decir, no importa tanto el objeto como la idea que evoca.
En definitiva, y atendiendo a la influencia de Magritte sobre Casstillo, tanto este bodegón como los otros de la serie se alejan de la tradición para situarse en un terreno conceptual
Obras de gran formato
El resto de las obras de gran formato gozaron de espacios bien iluminados entre aquellos gruesos muros de carga de la antigua fábrica.

Cuadros, como Lateralidad de 200 x 300 cm, disfrutaron de un amplio espacio en la planta superior frente al puente de grúa.
O su enorme cuadro Mujeres, al que Casstillo tenía un especial aprecio, colgado entre dos muros de carga, quedaba recogido, casi resguardado, como en una hornacina.
El resto de las obras pueden verse en este breve vídeo del montaje de la exposición:
https://youtu.be/jdbkB_Y6Y58
Cabe concluir que, gestado en 2002 y alcanzada la Beca Daniel Vázquez Díaz en 2003, El limbo de las cosas recorrió diversos espacios de Andalucía como un proyecto abierto y en permanente proceso hasta recalar en 2008 en este último puerto —El Puerto de Santa María—, donde, de algún modo, se cerró su ciclo expositivo completo. Sin embargo, su sentido, concebido desde el inicio como obra viva, permaneció inevitablemente abierto en el propio recorrido creativo de Ricardo Casstillo.
©Pepa Pineda Villarrubia, Sevilla. Lunes a 9 de febrero de 2026
NOTA:
https://www.gentedelpuerto.com/2021/09/12/4-817-un-siglo-de-las-obras-de-la-fabrica-de-la-luz/



