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2006 Salto a la violencia (ALBIAC)

La consejera de Cultura, Rosa Torres, inauguró la primera edición de la Bienal de Arte Contemporáneo Cabo de Gata-Níjar (Albiac). La muestra reunía en el paraje natural protegido obras de 152 artistas en las modalidades de pintura, escultura, instalaciones, videoarte, grabados, serigrafías, fotografía digital, Mail Art, Performance, Happening, Land Art, Video Arte, Música y Danza.

Hasta ese momento, ALBIAC había sido la única iniciativa de ámbito institucional que desarrollara un encuentro artístico en un amplio entorno natural abierto. Buscaba no solo la exhibición de obras, sino también la interacción arte-naturaleza, discursos ambientales, trabajo educativo con el público, e intervención en el paisaje natural.

Aquella primera edición, celebrada del 15 de julio al 15 de septiembre de 2006, obtuvo una importante asistencia de público: más de 35.000 visitas durante su duración.  Y supuso un hito en el arte contemporáneo por dar visibilidad al sur de España en este tipo de propuestas, que suelen concentrarse en grandes ciudades, por incorporar nuevas tecnologías, por abrirse a la experimentación y por celebrarse en un parque natural para buscar la conexión arte ↔ naturaleza.

Para subrayar la relevancia de la Bienal, el comisario reunió un jurado de excepción, presidido por Rafael Canogar e integrado por figuras de primer nivel como Rosa Queralt, Fernando Huici, Antón Lamazares, entre otros destacados críticos y artistas, responsables de la selección y valoración de las obras presentadas.

El perfil artístico de Casstillo encajaba en los criterios de ALBIAC, por su interés por técnicas mixtas y por combinar lo simbólico con lo conceptual. Por lo que pasó a formar parte de la ZONA 8 ARTE ANDALUZ, junto a Agustín Ruiz de Almodóvar, Ángela Lergo, Cyro García, David López Panea, Fernando Baños, Isabela Palau, Javier León, Javier Martín, José Manuel Darro & Alejandro Muñoz Miranda, José Miguel Pereñíguez, Manuel Vela, Manuel Moreno Morales, Pablo Sycet, Pepe Morán, Rafael Pérez Cortés, Salustiano, Víctor Pulido, Xaverio y Ramón D. Morales García.

R. Casstillo, Adiós Mediterráneo I, madera, plomo, olivo y metacrilato 209 x 95 cm, año 2005

En principio, llevado por la propuesta de conexión arte-naturaleza, varios meses antes se dirigió a Fernando Baños, el comisario, para ofrecerle una obra innovadora, en madera y plomo, Adiós Mediterráneo I, que acababa de exponer en la Diputación de Jaén.

Pero, volvió a encontrarse sin respaldo institucional en su participación en la Bienal. La obra que había escogido —de gran formato, delicada en su manejo y con un peso cercano a los 40 kg— exigía unos costes de transporte y seguro que los organizadores no asumieron. Al confirmarse que debía sufragarlos él mismo, sintió otra vez el peso de un sistema que lo dejaba sin apoyo en el momento de mayor madurez de su carrera. Por lo que, finalmente, se vio obligado a enviar una obra más ligera y de coste menor, que reunía tanto el óleo como el collage, “del que tenía un virtuoso y cualificado empleo”1 y envió uno de sus cuadros favoritos:

 

 

 

Salto a la Violencia,2003

La obra representa un acto de violencia directa, con una clara asimetría de poder: verdugo y víctima.  Al presentarla en ALBIAC (2006), dentro de una bienal en un parque natural, introduce la violencia como tema disruptivo en un espacio que celebra el encuentro entre arte y naturaleza, recordando que los entornos vitales se ven permanentemente amenazados por el ser humano.

En la composición destacan dos figuras en sombra: dos siluetas negras enfrentadas, una de pie apuntando al pecho de la otra arrodillada, que alza los brazos en un gesto de indefensión absoluta.

2003 Salto a la violencia, acrílico, óleo y collage fotográfico sobre lienzo, 200 x 200 cm

La técnica del estarcido y el aerosol genera una sensación de anonimato, como si fueran arquetipos humanos callejeros más que individuos concretos.

Las líneas roja y amarilla atraviesan el cuadro como ejes de tensión, como marcas gráficas que “tachan” o marcan el conflicto. Así las define el propio Casstillo2 :“trazos de la más pura abstracción informalista”, que conectan con el informalismo a través de técnicas como el automatismo, el collage o la espontaneidad y manifiestan una actitud ligada al existencialismo. Esas líneas para el pintor Emilio Parrilla son, sin embargo, “como relatos paralelos a lo representado”.

El saltador de pértiga, dibujado con trazo ligero, etéreo, casi un poético boceto, contrasta con la densidad de las siluetas negras y los objetos mecánicos del resto del cuadro.  La postura de quien se impulsa con la pértiga –tratando de evitar, superar, o trascender la violencia– da nombre al cuadro y lo convierte en el sujeto del “salto a la violencia”. 

La pértiga, símbolo de impulso, aparece en varios de sus cuadros anteriores. Y es en El Hacedor de Sueños, 2003 donde Casstillo explica su valor    » El ser humano sostiene una vara o bastón completamente recto, símbolo de la constancia, tal vez hecho de una rama de este árbol y pulido posteriormente con sus propias manos, símbolo del utillaje (la herramienta) transmisor del conocimiento manual. Parece tocar con un extremo uno de los desdoblamientos o proyecciones, situado a la derecha de la composición, símbolo de la construcción del hombre, hecho a sí mismo”.3

Cabe observar una metáfora social: la figura del saltador o saltadora podría representar a la inocencia, la juventud o lo femenino en general, que inevitablemente se enfrenta al “salto” a un mundo atravesado por la violencia estructural.

Introduce aquí una tensión entre lo frágil y lo violento: la inocencia frente al sistema. No se trata de violencia abstracta, sino fabricada, mecánica, ligada al engranaje social (los rodamientos y las sombras masculinas). El salto no es solo deportivo, sino existencial y político.

CASSTILLO Y LA HERENCIA GOYESCA

Goya, Los fusilamuinetos del 3 de mayo, 1814 Museo del Padro

Goya en Los fusilamientos (1814) convierte un episodio histórico en símbolo universal de la violencia política y militar: verdugos anónimos frente a víctimas individualizadas, iluminadas.

Como ocurre en Salto a la violencia, Casstillo comparte con el gran maestro  la convicción de que el arte no debe ser mero ornamento, sino testimonio y denuncia.

En este sentido, la obra presentada a ALBIAC 2006 recoge esas claves:

Las figuras de los fusilados (con los brazos en alto) frente a los soldados anónimos de espaldas de Goya, tienen su correlato en Casstillo en la víctima arrodillada con brazos en alto frente a la sombra del verdugo que apunta un revólver.

En ambos casos, el gesto de rendición y sacrificio se convierte en un icono. Goya ilumina al hombre de camisa blanca, que se convierte en símbolo de la dignidad humana. Casstillo, aunque más simbólico, centra la atención en la figura arrodillada: la postura de rendición es el punto focal. En ambos, la víctima es más importante que el verdugo: la dignidad frente a la barbarie.

En suma Salto a la violencia puede entenderse como un homenaje contemporáneo al espíritu de Goya: denuncia de la violencia armada, centralidad de la víctima y el anonimato del verdugo.

La diferencia está en que Casstillo añade un gesto poético (el saltador con pértiga) y una crítica a la maquinaria social (los rodamientos industriales), extendiendo el discurso goyesco hacia nuestro siglo donde el arte no es solo contemplación, sino también un gesto de resistencia y memoria.

©Pepa Pineda Villarrubia. Sevilla, lunes 22 de septiembre de 2025

Notas:

  1. Martín Martín, F. (2004). Ricardo Casstillo-Cordilleras del olvido [AA.VV. Catálogo de pintura]. Sevilla, Edita Pepa Pineda. (pág.5)
  2. Texto para el cartel de presentación del proyecto de CReación, Economía y Artes (CREA.SEVILLA) para la diputación provincial de Sevilla, 2003
  3. Folleto CREA SEVILLA 2003

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