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2006 EL LIMBO DE LAS COSAS II
Ricardo Casstillo, 2006 ante su obra "Mujeres" en la exposición "El Limbo de la Cosas II" en Casa e la Provincia, Diputación de Sevilla

Ricardo Casstillo regresa a Sevilla en 2006 con El limbo de las cosas II, una muestra que reúne un lenguaje contemporáneo con el que convierte la crítica social y espiritual en pensamiento visual.

«No se hizo pintor, nació pintor» así encabezó Lola Terol el texto del catálogo de la mayor exposición que hasta el momento había tenido Casstillo en su ciudad. No solo por los más de 130 metros lineales expositivos, y el largo periodo de exhibición al público, sino también por el gran número de visitantes que recibió la muestra.

El entonces presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos y la alcaldesa de Castilleja de la Cuesta, ciudad en la que residía Casstillo, inauguraron la exposición en la Casa de la Provincia el 14 de septiembre de 2006.

De derecha a izquierda Carmen Tovar (alcaldesa de Castilleja de la Cuesta), Fernando R. Villalobos (presidente de la Diputación de Sevilla) el pintor Ricardo Casstillo, Jesús Cosano (director de la Fundación Luis Cernuda) y Carlos Márquez (vicepresidente de la Casa de la Provincia) Casa de la Provincia, Plaza del Triunfo, Sevilla el sábado 14 septiembre 2006

El título, El Limbo de las Cosas II (2002-2006), designa un lugar estético donde las cosas existen, pero aún no están definidas, no están articuladas, no están nombradas. 1

Más de cuarenta obras —de pequeño, mediano y, sobre todo, de gran formato—, realizadas con una rica diversidad de técnicas (collage, óleo, acrílico, lápiz y fotografía), reunían el pulso de un proceso creativo iniciado a comienzos de 2002.

Invitación a la exposción

Ricardo quiso materializar una investigación plástica que, a partir de la fragmentación de la forma y del color, profundizaba en el compromiso metodológico iniciado con el proyecto que le valió la Beca Daniel Vázquez Díaz de Huelva en 2003.

El Limbo de las Cosas II (2002-2006) se presentó como la segunda parte de un proceso que aún no había terminado. Como él mismo dijo: “Es un trabajo que he concebido de manera que no tiene fin, aunque irá cambiando. Por lo tanto, mientras no haya cambiado radicalmente, no tengo por qué cambiarle el nombre.”

8 OBRAS DE GRAN FORMATO

En esta muestra, se libera de toda contención formal y da rienda suelta a un universo personal donde confluyen obsesiones, recuerdos e imágenes robadas al imaginario colectivo. Despliega figuras humanas desmembradas, objetos cotidianos, iconos religiosos, alimentos tropicales y símbolos industriales a través de composiciones densas, construidas sobre cuadrículas que funcionan como mapas de pensamiento o sistemas de archivo.  Nada queda al azar: cada elemento se inscribe en un relato plástico donde lo íntimo y lo universal se entrelazan.

Como ocurre en estas grandes obras que ven la luz por primera vez:

R. Casstillo, Lateralidad, acrílico, óleo, serigrafía y foto sobre tela, 200 x 300 cm año 2006
R. Casstillo. Pirovacío, acrílico, óleo, serigrafía y foto sobre tela, 200 x 200 cm año 2006
R. Casstillo. Mujeres, acrílico, óleo, serigrafía y foto sobre tela, 200 x 200 cm año 2006

"MUJERES" O EL PENSAMIENTO DEL CUERPO

Para no extendernos demasiado, nos detendremos solo en este cuadro de gran formato: Mujeres, en el que Casstillo hace un ligero análisis de la mujer a lo largo de la historia.

Su pintura deja de representar para convertirse en un campo de pensamiento, donde las escenas se presentan no solo como denuncia literal, sino como una red de signos donde el cuerpo femenino no se exhibe: piensa.

La figura central, desdoblada y difusa, encarna la búsqueda de identidad frente a los límites impuestos por la sociedad, se trata de un icono de la mujer moderna con el famoso vestido Mondrian3, pieza emblemática de los años sesenta, que ha sido interpretado por muchos como símbolo de la libertad femenina.

El fondo cuadriculado sugiere un sistema de control, mientras una vital y rebelde línea informalista  de color amarillo actúa como símbolo de energía contenida, de una fuerza femenina que se resiste al orden establecido.

Detrás de ella asoma una silueta masculina, eco del control histórico que aún persiste. A cada lado, dos córtex cerebrales —uno mirando hacia arriba y otro hacia abajo— representan los pensamientos del hombre y la mujer: lo racional y lo sensorial, el poder y la introspección. En medio de ambos, la mujer se convierte en pensamiento encarnado, absorbiendo y transformando las ideas que la rodean.

Alrededor de este personaje central, Ricardo despliega una constelación de imágenes que revelan distintas formas de opresión, donde lo íntimo y lo político se confunden.

Fotograma de Olympia II. La fiesta de las naciones (1938) Leni Riefenstahl

Las tres gimnastas nazis como distorsión del ideal femenino al servicio del poder:

“Kinder, Küche, Kirche”

(Niños, Cocina, Iglesia)

era el lema que resumía el rol social que el régimen reservaba a las mujeres: maternidad, domesticidad y obediencia. Se esperaba que la mujer abandonara el trabajo y se dedicara a fortalecer la nación desde el hogar.

Una paradoja de la globalización

La fotografía de las mujeres con burka, caminando entre parabólicas orientadas a satélites geoestacionarios, puede ser vista como una denuncia sutil o una reflexión estética sobre cómo los avances técnicos no siempre van acompañados de transformaciones sociales equivalentes. Una paradoja de la globalización. Incluso en sociedades con normas sociales muy conservadoras – donde la prenda arcaica representa la invisibilización de la mujer–, los avances tecnológicos se infiltran y transforman silenciosamente la vida cotidiana.

Hendrickje Stoffels, modelo y amante de Rembrandt, representada en estarcido (fragmento en la obra "Mujeres" de Ricardo Casstillo)
Mujer bañándose en un arroyo, Rembrandt 1654 The National Gallery, Londres.

El estarcido de Mujer bañándose en el arroyo de Rembrandt es un guiño a la historia del arte, habitual en Ricardo Casstillo. En esta ocasión trae una imagen de la tradición pictórica occidental: el cuerpo femenino. La mujer como modelo de uno de los principales temas del arte, pero casi siempre desde la perspectiva del pintor, del hombre que mira.  La mujer aparece como objeto estético, raramente como sujeto de deseo propio o de pensamiento.

La mujer actual, presa de la sociedad de consumo y la estética, cansada de dietas  y restricciones, come compulsivamente en un gesto de liberación ante el yugo de la imagen y la perfección.

 

El limbo de las cosas nombra ese territorio intermedio donde la mujer todavía está decidiendo cómo habitar su cuerpo y su historia. No es un limbo pasivo, sino un espacio de tránsito y resistencia. Allí, entre los fragmentos del deseo, la ideología y la culpa, la mujer empieza a contar su propia historia.

 

 

Desde esta reflexión sobre el cuerpo visible, Casstillo pasa a explorar el cuerpo interior: el cerebro, la emoción y la conciencia.

PRIMERAS EXTASISGRAFÍAS

Llevado por preocupaciones personales, se convierte en un persistente buscador de otras dimensiones de la psique: los estados alterados del alma, las experiencias místicas, el éxtasis. Sentía una viva atracción por los misterios del cerebro y de la conciencia. Y esto no era solo un interés teórico: era, en gran parte, una herida. El nacimiento de una hija con una limitación intelectual marcó su vida y despertó en él una obsesión por entender la fragilidad mental y lo invisible.

Esa obsesión, transformada en impulso creador, atraviesa toda su obra desde 2006, materializándose en la forma simbólica del córtex cerebral, hasta el último de sus días.

Marta Carrasco, periodista y crítica de arte, introduce así la serie Extasisgrafías en su crónica sobre la exposición3:  «En esta nueva exposición presenta además una serie denominada Extasisgrafías, fundamentada en el interés que el pintor tiene sobre el desarrollo del cerebro humano. “Me interesa enormemente la presencia de episodios en los que el estado de ánimo está profundamente alterado y cómo ello afecta a nuestro cerebro”»

MOSTACHONES LORQUIANOS

Realizados en 2003, se exponen por primera vez al público estas obras herederas del dadaísmo, que incorporan materiales cotidianos y no artísticos como soporte. La mancha del bizcocho conserva su presencia como “rastro”, lo cual remite al readymade (objeto encontrado y resignificado).

En ellos recrea elementos de la naturaleza y abejas que liban del gran círculo con restos del dulce mostachón que sorben afanosas.

En el siguiente enlace encontrarás el video con la Serie Plagas III, acrílico y collage sobre papel, 30 x 20 cm, año 2003 que  Casstillo nombraba como «Mostachoches Lorquianos». Te recomiendo verlo para apreciar los matices y detalles que solo la imagen puede transmitir.

 

SERIE DE SERIGRAFÍAS Y COLLAGES

Aunque la exposición abarca otros apartados y temáticas, concluiremos este recorrido con la serie de cinco serigrafías y collages —casi todas ellas sin título— deteniéndonos en una especialmente conmovedora, titulada Dolor y Gloria de Occidente II

La obra parte de la fotografía icónica de David Kirby, el joven activista que murió de sida en 1990, y que fue retratado por Therese Frare en una imagen que cambió la percepción mundial sobre la enfermedad. Casstillo la reinterpreta mediante la serigrafía y el collage, integrándola en un escenario de símbolos mediáticos y culturales.

A través de esta composición, denuncia la banalización del dolor humano en la cultura de masas, aludiendo a cómo una imagen de sufrimiento y dignidad —como la de Kirby— fue posteriormente reutilizada por la publicidad (Benetton) con fines comerciales.

R. Casstillo, "Dolor y Gloria de Occidente II"serigrafía y collage fotográfico, 89 x 74 cm año 2006

Su obra invita a reflexionar sobre los límites éticos entre arte, medios de comunicación y consumo, así como sobre la pérdida de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno en una sociedad mediática.

Oliviero Toscani, ‘Pietá’, campaña de United Colors of Benetton Original: David Kirby, Ohio, 1990. Foto: Therese Frare

Casstillo contrapone iconos contemporáneos y figuras de culto visual (rostros, cuerpos, símbolos políticos o religiosos) con la imagen del enfermo y su familia, para cuestionar la manipulación de la imagen, el poder de la representación y la deshumanización en la era de la comunicación global.

CATÁLOGO de EL LIMBO DE LAS COSAS II:

Esta mirada es solo una parte del recorrido. Te invito a adentrarte en el catálogo para descubrir el conjunto de obras que completan esta amplia exposición, junto a los poemas que Ricardo entrelazó entre ellas: versos que, al ver la luz por primera vez, anunciaban ya una fecunda producción poética.

Así como la entrevista completa que, con motivo de la muestra  en la Casa de la Provincia de Sevilla, se le hizo en una televisión local:

La exposición despertó un notable eco mediático, con amplia repercusión en distintos medios de prensa y televisión. No obstante, fue Nacho Gugel, por entonces director de la revista MU, quien le dedicó un extenso y destacado artículo en las páginas centrales de su número 50, en la sección Arte de octubre de 2006.

Ver pág. 12 y 13

En conclusión, Ricardo Casstillo se revela en esta exposición como un creador que no solo pinta, sino que piensa desde la pintura. Su obra, crítica y contemplativa, abre un territorio donde lo espiritual y lo material dialogan, transformando la mirada del espectador.

Así, El limbo de las cosas II no es solo una exposición, sino un itinerario espiritual y crítico, una invitación a mirar más allá de la superficie y a entender la pintura como un lugar donde lo visible y lo invisible dialogan.

Pepa Pineda Villarrubia, Sevilla a lunes 13 de octubre de 2025

NOTAS

  1. Gugel, Nacho. “El limbo de las cosas II,” Revista MU, año V, nº 50, sección ARTE (octubre de 2006) [sobre la obra de Ricardo Casstillo].
  2. Carrasco, Marta. “La muestra de Ricardo Casstillo hace un recorrido por los cuatro últimos años del artista” ABC, sección Cultura, domingo 24 de septiembre de 2006.
  3. https://iestefaniat.wixsite.com/historiadeunvestido/post/el-vestido-mondrian La historia del vestido Mondrian, colección de Yves Saint Laurent

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